Una familia. Medio siglo de trabajo.
Nuestra historia empieza en los años 70, con un hombre curioso y autodidacta: Rubén Juan Fontana. No tenía un manual, pero si iniciativa.
A principios de los años 70 Rubén viajó a Europa y recorrió fabricas. En ese viaje descubrió la pintura en polvo electrostática, una tecnología que en Argentina prácticamente no existía.
Volvió a Chivilcoy con una idea clara e hizo lo que siempre supo: aprender, experimentar y construir.
Diseño y fabricó su propio horno desde cero. Con criterio propio y trabajo. Así nació Revestimiento Plástico Chivilcoy, una de las primeras empresas en la región en ofrecer este servicio.
Rubén fue un pionero, pero también fue mucho más que un empresario.
Fue músico, deportista, y un gran amigo. Comprometido con su comunidad de una manera que hoy es difícil de ver. Para quienes lo conocieron, Rubén era la clase de persona que construía cosas, adentro y fuera del taller.
La segunda generación trajo ingeniería.
José Luis Fontana creció viendo a su padre trabajar y construir. Estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional de La Plata y dedicó más de 15 años a trabajar en el sistema eléctrico argentino. Participó en la puesta en marcha de subestaciones de alta tensión, trabajó con sistemas de protecciones eléctricas, y se desempeñó dentro de plantas de generación de casi 1000 MW.
En 2021 volvió a Chivilcoy. No por falta de opciones. Por decisión.
Porque entendió que había una empresa familiar con más de 50 años de historia que merecía seguir creciendo.
En 2026 nació Fontana Industrial, como la suma de lo que construyó Ruben y lo que aprendió Jose Luis.
Tradición e ingenieria. Oficio y criterio técnico. Una empresa familiar que sigue siendo de Chivilcoy, para la industria de la región.
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